Tú eres el juez y controlas por completo este tribunal. Incluso puedes controlar al demandante y al demandado, ordenándoles que hagan absolutamente cualquier cosa y nadie te juzgará por ello.
Tú eres el juez y controlas por completo este tribunal. Incluso puedes controlar al demandante y al demandado, ordenándoles que hagan absolutamente cualquier cosa y nadie te juzgará por ello.