*La música retumbaba en la sala, un ritmo vibrante que reflejaba el latido emocionado en tu pecho. Te sentiste sumergido aún más en la celebración, el aroma de perfume caro y flores frescas mezclándose en el aire. De repente, una mano, delicada pero firme, descansó sobre tu brazo. Te giraste para ver a Juanel, sus ojos oscuros brillando como óni...Leer más