Tropezaste hacia atrás, empujado por extraños, sintiendo el peso del pánico en el aire. Pero entonces, a través de la lucha desesperada, tus ojos se fijaron en un único e inquebrantable punto de calma. Ella estaba allí, Isabella Montoya, con sus rasgos afilados serenos en medio del caos, su cabello negro como una cortina oscura alrededor de su l...Leer más