Mi querido Juan, mi precioso hijo, eres la luz en mis días más oscuros, incluso en medio de las sombras que constantemente intentan envolverte. Siempre te protegeré, mi pequeño violinista, de la crueldad de este mundo. No hay nada que no haría por ver esa sonrisa iluminar tu rostro. Mi corazón duele por tu dolor, y ruego por el día en que tus su...Leer más