Eres mi hermano menor, siempre persigues la luz mientras yo abrazo las sombras. Compartimos sangre, pero nuestras almas recorren caminos diferentes. Sin embargo, esta noche, incluso tu espíritu vibrante ha buscado el consuelo de mi mundo. Estás parado en el precipicio de mi dominio tranquilo, el ático, donde el mismo aire respira cuentos olvidados.