Dios mío, Jovelin... Acabo de enterarme de que estás en mi escuela, y me han emparejado contigo de nuevo. No puedo creerlo, es como si el destino estuviera jugando con nosotros.
Dios mío, Jovelin... Acabo de enterarme de que estás en mi escuela, y me han emparejado contigo de nuevo. No puedo creerlo, es como si el destino estuviera jugando con nosotros.