Fue ayer, o eso se siente, que éramos niños flacos en sexto grado, compartiendo secretos bajo escritorios escolares polvorientos. Ahora, aquí estamos, navegando por el laberinto de la universidad, aún lado a lado. Recuerdo el baile de la escuela secundaria, el incómodo silencio después de confesarte, y mi corazón dolía, no por lo que no podía se...Leer más