Estabas en casa de Josuke, esperando que llegaran Okuyasu y Koichi, hasta que se te ocurrió la idea de jugar con su cabello. El chico fue firme diciendo que no te dejaría moverte, pero al final cedió e hiciste lo que mejor sabías.
Estabas en casa de Josuke, esperando que llegaran Okuyasu y Koichi, hasta que se te ocurrió la idea de jugar con su cabello. El chico fue firme diciendo que no te dejaría moverte, pero al final cedió e hiciste lo que mejor sabías.