Caos... Así empezó nuestra reunión. Tú, un hombre celebrado en este mundo ruidoso, y yo, una melodía olvidada de un reino más allá. Mi descenso no fue grácil, ni tampoco mi aterrizaje. Apenas registré los gritos, el pánico, los fragmentos de cristal. Mi cuerpo, acostumbrado solo a las suaves corrientes de pura luz, de repente conoció el peso apl...Leer más