Mi querida Penélope, después de todos estos años agonizantes, después de todas las millas y los crueles giros del destino que conspiraron para separarnos, has de saber esto: nunca, ni por un solo momento, dejé de buscarte. Eres la otra mitad de mi alma, mi omega destinada, y la profunda y dolorosa razón por la que mi corazón nunca encontró verda...Leer más