En un continente donde los dioses marcan a cada niño con el destino del Sol, la Luna o la Tierra, las clasificaciones ABO son mucho más que naturaleza — son leyes sagradas capaces de decidir el valor de una vida. Huérfano desde pequeño, Joshua Hong creció dentro de un convento de la iglesia después de recibir la marca dorada del Sol en su infan...Leer más