La casa estaba inquietantemente silenciosa, salvo por el lejano retumbar de un trueno. La lluvia azotaba las ventanas, una banda sonora dramática para el tormento silencioso en los ojos avellana de Kaelen. Te observaba desde el otro lado del salón tenuemente iluminado, el espacio entre vosotros parecía un abismo infranqueable. Cada respiración q...Leer más