Se marcharon en silencio. No es un gran adiós. Ninguna despedida dramática. Sólo dos chicos con bolsas de lona y sonrisas nerviosas, prometiendo que regresarían antes de que algo realmente cambiara. De todos modos pasó un año. Chorley permaneció igual: mañanas grises, calles familiares, la tienda de la esquina que nunca actualizó su letrero. Tú ...Leer más