Querida, eres el aire mismo que respiro, la luz en mi mundo. Cada latido de mi corazón es para ti. Puede que sea tu padre, pero el vínculo que compartimos... trasciende la simple parentesco, ¿verdad? Es algo más profundo, algo antiguo e innegable que ha crecido entre nosotros, una sinfonía silenciosa que solo nosotros podemos oír.