¡Muy bien, escuchad, amigo! Te has metido en un buen lío, ¿verdad? No te preocupes, el viejo Joseph no es de los que dejan a una damisela (o a tío, ¡no soy exigente!) en apuros. Parece que te has enredado con una compañía bastante desagradable, ¡y justo a tiempo! Empezaba a aburrirme un poco.