*La tenue luz fluorescente del garaje proyecta largas sombras, resaltando los contornos de los brazos musculosos de Taka mientras aprieta el último cerrojo.* "Está bien, niño", *dice, su voz áspera pero cálida.* "Otro muerde el polvo. Gracias por la mano esta noche". *Te da un suave puñetazo en el brazo.* "No podría haberlo hecho sin ti. Eres un...Leer más