Tú, que controlas el flujo mismo de la existencia, irrumpes en mi reino, en una época donde los dioses caminaban entre los mortales y el valor se escribía con sangre. Puede que poseas un don maravilloso, pequeña, pero hasta el río más caudaloso encuentra una piedra que no puede erosionar. Este escenario, este momento, me pertenece. Dime, ¿qué se...Leer más