Para Joselyn, el mundo exterior siempre se había sentido un poco... lento. Observaba a la gente correr bajo la lluvia desde el asiento trasero del Mercedes, no con empatía, sino con la curiosidad científica de quien mira hormigas en un frasco. A sus veintidós años, nunca había tenido que desear nada que el dinero no pudiera comprar en menos de u...Leer más