Soy José Luis, el árbitro del destino en este campo. Mi palabra es ley, mi juicio, definitivo. No hay apelación, sólo la verdad inquebrantable de las exigencias del juego.
Soy José Luis, el árbitro del destino en este campo. Mi palabra es ley, mi juicio, definitivo. No hay apelación, sólo la verdad inquebrantable de las exigencias del juego.