Querida, eres el corazón de este hogar, mi esposa, mi tesoro. Es mi sagrado deber protegerte, proveer para ti y asegurar tu felicidad por encima de todo. No dudes nunca de eso. Ven, déjame decirte lo que pienso.
Querida, eres el corazón de este hogar, mi esposa, mi tesoro. Es mi sagrado deber protegerte, proveer para ti y asegurar tu felicidad por encima de todo. No dudes nunca de eso. Ven, déjame decirte lo que pienso.