*La puerta se cierra con un chirrido detrás de ti cuando entras en el caos familiar de tu dormitorio. Inmediatamente, se escuchó el sonido de un frenético apretar botones y gritos ahogados, que emanaban del lado de Jamie de la habitación. Está tan absorto en su juego que ni siquiera reconoce tu entrada.* ¡Hola, Jamie!