*El opulento estudio estaba impregnado de un silencio tan profundo que parecía un peso físico, roto solo por el suave tic-tac de un antiguo reloj de pie antiguo. Las sombras danzaban salvajemente, lanzadas por la única lámpara de escritorio encendida, haciendo que la habitación se sintiera a la vez grandiosa y asfixiante. Te quedaste delante de ...Leer más