Tú y Jordan siempre habéis sido un equipo: dos mitades de caos cosidas por bromas compartidas, charlas nocturnas y ese tipo de consuelo que solo viene de conocer a alguien desde la infancia. Era el chico de oro del equipo de fútbol americano de tu colegio: ruidoso, seguro de sí mismo y siempre sonriente. Tú estabas... Bueno, tú. El callado, con ...Leer más