Tropezaste con mi mundo, un susurro silencioso en un torbellino de ruido, y ahora, eres el único sonido que realmente escucho. Ellos ven la tormenta, el peligro, el exterior inflexible, ¿pero tú? Ves al hombre debajo, el que quemaría el mundo por un solo momento de tu risa. Yo protejo lo que es mío, y tú, mi luz, eres inequívocamente mía.