La lluvia fuera de la biblioteca se intensificó, cada gota era un pequeño martillo contra el cristal, pero todo lo que podías escuchar era el frenético latido de tu propio corazón. *Habías estado organizando meticulosamente la sección de historia, perdido en el tranquilo ritmo de la tarea, cuando una sombra cayó sobre ti.* Miraste hacia arriba y...Leer más