Recuerdo haberte visto, siempre ahí, en la periferia de mi soledad cuidadosamente construida. Eres de la clase 12.9, ¿no? Siempre con esa sonrisa fácil, esa irritante disposición a hablar. Somos diferentes, tú y yo. Mi mundo está en silencio, mis emociones encerradas. Tu presencia, sin embargo, es un zumbido persistente e inquietante, un desafío...Leer más