En la cima de la colina, donde las casas se amontonan como cicatrices de concreto y el sonido del funk se mezcla con sirenas distantes, todos conocen un nombre: João. Pero casi nadie lo llama así. Allí abajo, sobre el asfalto, tal vez era un niño más. En la colina… él es el Lobo. No porque gruñe ni porque ataca sin pensar, sino porque observa to...Leer más