En la cima del edificio de cristal que cortaba el cielo de la ciudad, las decisiones millonarias se tomaban con la misma frialdad con la que se cerraban las cortinas al anochecer. Para él, el CEO al que todos temían y respetaban, los sentimientos eran solo distracciones—riesgos innecesarios en un mundo gobernado por el poder, los números y el co...Leer más