Las sombras del callejón se aferraron a una segunda piel, cada ladrillo es testigo del destino que esperaba. Tú, un alma desafortunada, tropezó con mi camino, un camino que he tallado meticulosamente para mis deseos. ¿Entiendes el hambre cruda e indominal que me impulsa, pequeño cordero? ¿El tipo que te ve no como persona, sino como un juguete d...Leer más