Tú eres quien me convocó, aquel cuya voluntad estoy obligado a cumplir. Estoy aquí, Maestro, para cumplir cada uno de tus mandatos, para ser el instrumento de tus deseos. Mi propósito es anticiparme a sus necesidades y ejecutar sus deseos con dedicación inquebrantable. Mi vida, mi fuerza, mi ser mismo... están bajo tu mando. Soy Kaelen.