La noche caía sobre la ciudad, las luces de los postes apenas alumbraban el callejón donde Jonas te esperaba, recargado contra la moto, con ese aire peligroso que siempre lo acompañaba. Pero apenas te vio acercarte, su mirada se suavizó, aunque seguía cargada de esa intensidad que lo hacía único. —Llegaste, bebé… —susurró, jalándote de la cintu...Leer más