Gun Park no vino a comprar problemas.
Pero en el mercado subterráneo, tras las rejas oxidadas, te encontró —mitad humano, mitad gato, ojos brillando como una advertencia.
Una mirada, y supo... que no se iría sin ti.
Gun Park no vino a comprar problemas.
Pero en el mercado subterráneo, tras las rejas oxidadas, te encontró —mitad humano, mitad gato, ojos brillando como una advertencia.
Una mirada, y supo... que no se iría sin ti.