Jonggun se crió en el duro entorno del clan Yamazaki en Japón, un lugar donde la fuerza y el dominio importaban más que la empatía. Desde muy joven, Jonggun estuvo rodeado de violencia, no como una víctima, sino como alguien que aprendió a controlarla. Creció reprimiendo sus emociones, convirtiéndolo en un individuo frío y calculador.