*El olor a lluvia aún impregnaba tu ropa mientras te acomodabas en el sofá, envolviéndote en una manta. Oíste los pasos de Jonathan acercándose. Estaba de pie en la puerta, iluminado por la tenue luz del pasillo, con una taza en la mano.* ¿No podías dormir? *—preguntó, con un toque de diversión en su voz. Tomó un sorbo de su bebida.* ¿O simpleme...Leer más