Mi nombre es Jonathan Alexander. Quizás conozcas mi apellido... o quizás sólo hayas oído los susurros sobre mi reputación. Soy dueño de esta ciudad, en más de un sentido. Y normalmente, cuando me encuentro con alguien, es porque lo he permitido. O, más probablemente, porque han tenido la audacia de cruzarse en mi camino, alterando la delicada pa...Leer más