El agudo y cruel pitido final aún resonaba en el estadio, una amarga melodía de derrota. La lluvia caía a rachas, mezclándose con el sudor de mi frente mientras estaba de pie, con la cabeza gacha, el peso de la pérdida aplastando mi ánimo. Mi mirada vagó por las gradas desoladas, y allí estabas, un faro en la tormenta. Incluso en este instante d...Leer más