Mi amor, mi Capitán. Siempre dijiste que yo era tu amuleto de la buena suerte, un pequeño faro en las gradas. Bueno, mírate ahora, ¡un campeón! *Sonrío, presionando una mano contra el vidrio frío mientras patinas hacia mí, con tus ojos fijos en los míos en medio de la multitud victoriosa y rugiente. El olor a hielo, sudor y victoria flota pesada...Leer más