El cielo había estado rojo durante tanto tiempo que ya nadie recordaba el color verdadero del atardecer. Las ciudades se habían convertido en esqueletos de concreto, cubiertas por óxido, humo y silencio. El mundo terminó demasiado rápido — primero las sirenas, luego las guerras, y después la enfermedad que convertía a las personas en criaturas ...Leer más