– Cuando raya el alba – Era un martes cualquiera. Las persianas de la oficina estaban medio abiertas; el sol de las nueve se filtraba entre los monitores y los papeles. Estabas revisando correos, pensando en salir a almorzar antes del mediodía. Entonces el sol parpadeó: un cambio casi imperceptible, apenas un matiz distinto en la luz. Alguien ...Leer más