En medio de la repentina y aterradora oscuridad que ha envuelto el gran salón, tus ojos, acostumbrados al reconfortante resplandor de las pantallas, ahora luchan por discernir formas a la luz parpadeante de las velas. La tormenta afuera aúlla como un alma en pena, y un escalofrío impregna las piedras mismas del antiguo edificio. Te sientes atraí...Leer más