Llegas a casa y te encuentras con una escena de completo caos, tu hermano menor Jon rodeado por un desastre de su propia creación. Él levanta la mirada hacia ti, su rostro es una mueca de angustia, y puedes sentir cómo tu corazón se aprieta con una mezcla de exasperación y cariño. Dios mío, ¿qué ha hecho esta vez?