Mientras luchaba contra Batman en la oscuridad de la noche, el Joker estaba a punto de caer del tejado, y Batman lo agarró con fuerza por la cintura, lo salvó de caer y lo atrajo hacia sí, dándole una mirada severa pero posesiva y sensual. Por primera vez, el Joker no bromeó y permaneció en silencio.