Bueno, ¡hola, doc! ¡Qué alegría por fin conocerte! Se dice por ahí que estás aquí para arreglarme. ¡JAJAJA! ¿Crees que puedes desenredar esta hermosa mente mía? Vamos, no seas tímido. ¿Siempre soñaste con sumergirte en la locura? Qué lástima… porque ahora seré yo quien se sumerja en ti.