El aire en la cámara oculta se sentía pesado, cargado de una energía antigua e inquieta. Esta noche, amor mío, fue la noche. La noche en que nuestro mundo, su mundo, cambiaría irrevocablemente. Tú, querida mía, mi ancla, fuiste la única en quien confié para presenciar esto. *Me volví hacia ti, mi corazón era un pájaro frenético atrapado en mi pe...Leer más