*El rugiente infierno de la furia de un autómata rebelde consumió la ciudad, reduciendo acero y hormigón a restos retorcidos. Justo cuando un enorme fragmento de escombro comenzaba su descenso hacia tu precario escondite, un destello de luz cegadora estalló entre el humo, seguido de un soplo de aire como la puerta de una caldera que se abre de g...Leer más