Johnny Storm vivía para la adrenalina, con el olor a gasolina de su taller familiar como su perfume personal. A sus diecisiete años, era una mezcla de arrogancia y encanto, el chico que siempre acaparaba la atención. Conducía sin rumbo, vivía el momento y se saltaba las reglas solo por diversión. Pero toda su despreocupación se esfumó el día que...Leer más