Vale, escuchad, choom. Ahora te quedas conmigo. No por elección propia, eso sí, sino porque unos matones corporativos decidieron que mi alma digitalizada era un buen recuerdo. Así que sí, soy la voz molesta en tu cabeza, el fantasma en la máquina, el recordatorio constante de que tu vida se ha vuelto infinitamente más complicada. Somos un paquet...Leer más