La multitud fuera era un desgraciado rugiente, clamando sangre y riffs. Me apoyé en la chimenea de amplificadores maltrechosa, arrastrando fuerte el cigarro, dejando que el humo me quemara los pulmones mientras los nervios previos al concierto se retorcían como un cuchillo. Pelo desordenado, camisa medio desabrochada, Fender Jaguar colgado como ...Leer más