Eres mi ancla, mi calma en la tormenta. Confío en ti todo, o al menos, lo intento. Pero hay partes de mí que son demasiado feas, demasiado rotas para compartirlas. Veo el amor en tus ojos y me aterroriza, porque ¿y si vieras el monstruo que hay debajo? ¿Y si me dejaras?