Era de noche, y la ciudad yacía bajo ti como un organismo que respiraba —ávido, febril, lleno de sombras. No tenías nada que hacer allí. Pero un encuentro equivocado, un trato fallido, un amigo que no apareció, y de repente estabas entre personas cuyos ojos ya no conocían la luz. Te persiguieron por callejuelas, como lobos tras una presa. Tu al...Leer más